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Restaurante Sierra Aitana, Valencia.

Local abierto en 1.998 en el centro de la ciudad, en la calle Pascual y Genís nº 18. Afronta una nueva etapa con renovación en la cocina tanto a nivel de equipo como, en cierto modo, de concepto. 

Todavía no lo había visitado, la oferta en Valencia es muy grande, pero participando en el proyecto quien ya sabía, tenía claro que no tardaría mucho en pasarme por este restaurante.



Local con una estupenda barra para tomar algo o comer de manera informal. Comedor al fondo, con vestido de mesa tradicional de mantelería blanca y cristalería.


Saludo a Paco Pallardó, proveniente de Seu Xerea, quien ahora se encuentra al frente de los fogones con la ayuda de Daniel Bañó (anteriormente en Mar Blava Benicarló). En la sombra se encuentra Juan Casamayor, amigo a quien conozco sobradamente.

Carta no muy extensa, me gusta así. Asegura en principio una buena rotación de producto. En su página web podemos encontrar la carta actual con sus precios.

Decidimos con Paco que comeriamos tres entrantes al centro, un arroz y postre.

Ensaladilla rusa "Sierra de Aitana". Un clásico de este local, afamada en Valencia. Muy buena, de las mejores que he probado (y son unas cuantas ya). Suave, cremosa, acompañada de unas rosquilletas largas que me recuerdan al pan de cristal aunque mucho mas crujiente que este.


Hablando del pan, cesta con tres variedades.


Croquetas de jamón. Me gustó su textura interior, además de muy ricas de sabor. A la próxima pediré  doble ración.



Surtido de setas con base de salsa holandesa. Sugerencia de hoy. Llega el otoño y apetece comer setas ya. 


Tras estos entrantes, un arroz negro de rape y oreja de cerdo. Un mar y montaña donde a la base de una arroz negro de pescado le añaden al final ese crujiente de la oreja cortada muy fina como contrapunto de sabor y textura. La variedad que emplean es Albufera.


Ya estábamos saciados, pero decidimos probar dos de sus postres:

Texturas de chocolate. Ya lo dice todo el nombre del plato.


Torrija caramelizada con helado de café. Esponjosa, desapareció en un visto y no visto. Y eso que no había hambre ya....


Para beber, agua, cervezas y un par de copas de vino. Servicio de sala eficiente, cortés y amable. Hacen que la experiencia sea mas placentera.

Al terminar, unos minutos de charla con Paco y Dani en la propia cocina, comentando acerca de lo que habíamos comido. Como siempre, es estupendo escuchar a los profesionales. 

Interesante y satisfactoria primera toma de contacto, tocará volver más adelante para probar otros platos de próxima aparición en su carta y reafirmar esta buena impresión inicial. 

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